Año tras año se monta la exposición de Las edades del Hombre por estos lares. Este año se titula Angeli y tenemos que ir a Lerma para verla. Cuando llegas cruzas el arco de la cárcel, con la ventana enrejada arriba, montado sobre dos columnas enormes de piedra, también con sus ventanas y sus rejas.

Caminando entramosen la calle José Zorrilla. Una tapia de su casa vacía está pintada con palabras de una obra de teatro que se recita como un poema: “No es cierto ángel de amor…” Aunque, dicen, el don Juan romántico de Zorrilla es un títere comparado con el primitivo burlador ya que parece estar a merced del destino y hasta se enamora sinceramente, dejando de ser el mito eterno del cínico seductor que fácilmente olvidaba para volver a seducir. Año tras año esta obra de teatro se vuelve a representar en algunos escenarios la noche de difuntos.

Año tras año, hace años, una mañana de lluvia torrencial crucé el mismo arco de la cárcel con el coche cargado de pinceles y dos lienzos para pintar el vuelo de una cigüeña en cielo marfil con el campanario a contraluz. Se expuso este díptico acabado en el mismo espacio donde empieza la muestra de arte sacro Angeli. Se vendió antes de la exposición “Alma de ángel” que monté en Aranda, con cuadros y dibujos de seres alados. Este año he entregado la ilustración de otro ser alado para la portada de un libro sobre Eros y así año tras año.